T. REX: "Electric Warrior" (1971): 1.- Mambo Sun 2.- Cosmic Dancer 3.- Jeepster 4.- Monolith 5.- Lean Woman Blues 6.- Get In On 7.- Planet Queen 8.- Girl 9.- The Motivator 10.-Lifes a Gas 11.- Rip Off..
Marc Bolan: written, composer, guitar, vocals / Mickey Finn: percussion, vocals / Steve Currie. bass /Burt Collins : flugelhorn, horn / David Katz: Orchestra contractor / Howard Kaylan: vocals bckgr / Bill Legend: drums / Ian Mcdonald: saxophones / Mark Volman: vocals bckgr / Rick Wakeman: keiboards / Tony Visconty: piano, producer, mixing, digital remastering

Marc Bolan, ese bailarín cósmico que ya danzaba en el útero de su madre y aseguran sigue haciéndolo en su tumba desde 1977, no pudo cumplir los 30, pero fue suficiente para dejar su indeleble huella en el rock. Con T. Rex no sólo abreviaron el nombre de sus anterior grupo, también modificaron su sonido, que pasó de un folk-rock acústico y místico, pseudohippy, a un boogie electrificado, a un pop-rock sugerente y provocador. Como Dylan, amplificar su guitarra supuso la culminación de su estilo y sacrificar a su público de base. Precusor del glam, que surge en contraposición a algunos excesos psicodélicos de la época que alejaban al rock de su condición originaria, Marc Bolan logra con "Electric Warrior" un disco sobresaliente y excepcional, formado por once perfectas esferas que forman un sistema homogéneo en mágica atmósfera. Sería 1973 ó 74 cuando descubrí este disco -colisión entre meteoritos para el preadolescente que era- y hoy sigue vigente mi fascinación por él. De principio (Mambo Sun) a fin (Rip Off) existe un constante latir que lo convierte en una obra solida y unitaria, como un original organismo vivo que nace y muere en si mismo, al igual que ocurre con "Ziggy Stardust" y "Transformer", contemporáneos suyos con los que además comparte otros nexos de unión. Además del compositor e interprete británico que aquí alcanza su máxima expresión, el otro padre del guerrero eléctrico es Tony Visconti y su oído absoluto. Conocía bien las posibilidades del artista, al que apadrino en sus comienzos y tras más de tres años de compartir sesiones en los estudios, confiaba plenamente en ellas. El músico y productor neoyorquino supo atender su responsabilidad de forma creativa
, elaborando el sonido más apropiado en cada momento. Desde la construcción de una rítmica con un bombo de batería muy marcado y presente, que logra en compañía del bajo y demás pecusiones mantener un pulso vital , como un constante latir, en las dos caras del disco, hasta el buen uso del micrófono como un instrumento más, jugando con las distancias en la emisión de la voz, ampliando así los recursos expresivos de Bolan que nunca antes había alcanzado tal plenitud y control sobre su garganta, con ese tono felino y negligente tan característico. O el mismo orden de los temas, alternándose los acústicos con los de actitud más rebelde, en un balanceo estilístico que oscila desde la melancolía hasta la rabia, y ese exquisito gusto en la elección de los arreglos que siempre encuentran su lugar idóneo, logrando potenciar el lírismo de la canción, sea una sección de cuerda o un coro, un oboe o un saxo. Y, por supuesto, esa energía eléctrica que lucha aparentemente sin domar en estructuras plenamente controladas, como su título advierte. Todo esto y más hace de esta colección de sencillas canciones, en el mejor sentido de la palabra, algo grande. Logros que ya se vislumbraban en su antecesor, "T.Rex", de 1970, notable disco como también lo es "The Slider" (1972), grabado y editado tras la Obra Maestra. Visconti, por su lado, produjo otras obras cimeras, siendo las que hizo junto a Bowie -más versátil que Bolan y con el que éste mantuvo una relación de amor/odio propia de dos espíritus inquietos y ambiciosos en plena eferverscencia creativa- las más relevantes. Con esa vuelta a las esencias del rock and roll que es "Electric Warrior", con el éxito obtenido y la manifiesta admiración de sus colegas de profesión (no así cierta elite/crítica de entonces, que hoy se confirma pura anécdota), Bolan tuvo su consiguiente caída tras el ascenso, teniendo tiempo de levantarse después, iniciando una nueva etapa en la que empezaba a ser reivindicada su obra por los nuevos iconoclastas del punk, cuando la fatalidad lo convirtió en un mito más. Su estela es audible y visible en posteriores creaciones pop de su país, más de lo que parece. El tiempo ha desvelado que su obra no ha tenido todo el reconocimiento que merece, pero esa es otra historia, y son muchos los discos a los que espero hacer su debido homenaje. Que "Electric Warrior" fuera el primero no es casual. De entre los variados discos que están en la génesis de mi pasión por la música, sea quizá el más emblemático. Era incipiente mi fascinación por Beatles y la soul-music, cuando escuche por primera vez "Get It On", reconociendo de inmediato en Bolan a un hijo sideral de Elvis, empapado de negritud como el Rey. Igual de vivo, moderno y sofisticadamente cool, sigue sonando hoy, casi 40 años después...La vida es un gas.
T. Rex(1970)

The Slider (1972)
En 1972, en los estudios Apple, recreando uno de sus himnos en ilustre y entregada compañía.


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